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Hotel Casa Lucía
Puesta en Valor del Palacio Mihanovich, Hotel Casa Lucía. Arquitectos: Héctor Calvo, Arnoldo Jacobs y Rafael Giménez
2024
Recoleta, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina
Hotelería
150 habitaciones
Ver créditos
2024
Recoleta, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina
Hotelería
150 habitaciones
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El edificio proyectado por los arquitectos Calvo, Jacobs y Giménez fue inaugurado en 1928. Su encargo original consistió en una casa de renta para la Sociedad Anónima Industrial y de Comercio Nicolás Mihanovich, con construcción a cargo de los hermanos Bencich. La premisa inicial fue que la obra pudiera ser contemplada desde el puerto como un verdadero faro urbano. La composición arquitectónica resultante se organizó en tres bloques interconectados mediante pasajes internos. Los dos volúmenes frontales se alinearon con la altura de la calle Arroyo, mientras que el tercer bloque, concebido como torre, fue proyectado inicialmente con 98 metros de altura. Sin embargo, las normativas municipales redujeron su remate final a 78 metros, configurando un mirador que se consolidó como hito en el perfil de la ciudad. En los bloques bajos los arquitectos adoptaron un lenguaje clásico con referencias al ornamento francés, en tanto que la torre se resolvió con un coronamiento de clara inspiración Art Decó. Más de setenta años después de su construcción, en 2002, el edificio fue reconvertido en hotel. La intervención, dirigida por el arquitecto Daniel Fernández, implicó un exhaustivo trabajo de puesta en valor e ingeniería, que incluyó la incorporación de medios de escape, subsuelos de servicio y adecuaciones técnicas necesarias para el nuevo uso La actual intervención busca recuperar la dimensión urbana del pasaje interior planteado en el proyecto original. Por ello, los portones se mantienen abiertos, integrando el espacio público al interior. Allí se ha dispuesto un nuevo bar accesible desde la calle Arroyo, rodeado de sectores de estar y abundante vegetación, que transforman al lugar en un ámbito luminoso y verde durante el día, mientras que por la noche se enciende bajo la presencia de una gran lámpara central diseñada por Cristian Mohaded. Este espacio se complementa con el restaurante La Cantina y el bar El Bacán.
Hacia el corazón del edificio, frente a los ascensores principales, se sitúa ahora el lobby del hotel. El espacio se caracteriza por revestimientos en madera sobre los que destaca una imponente obra textil en fibras naturales de la artista plástica Cristina Codern. En los entrepisos se adecuaron salones y espacios privados, mientras que en el subsuelo se reorganizaron el área de spa y la pileta, incorporando salas de masaje y servicios complementarios. Sobre el espejo de agua, una fotografía de 16 metros de largo del artista Marcos Zimmerman exhibe el horizonte del Río de la Plata. Todas las habitaciones fueron renovadas con un diseño sobrio y elegante, en gamas de grises cálidos, integrando mobiliario y objetos de diseño local que refuerzan la identidad contemporánea del hotel. El proyecto de interiorismo estuvo a cargo de la diseñadora uruguaya Fernanda Schuch y del Estudio Torrado de Buenos Aires, quienes privilegiaron la armonía entre modernidad, confort y respeto por la historia del edificio. En su conjunto, la intervención no solo actualiza un patrimonio arquitectónico emblemático de la ciudad, sino que también restituye el espíritu original del proyecto: un edificio con vocación de faro urbano, abierto hacia la comunidad y en permanente diálogo con el espacio público.